Las salida – Clase 11
Éxodo – Bitácoras
Pastor Luis Herrera G.
Con este tema iniciamos nuestro gran viaje de cuarenta años. Será un recorrido largo, con muchas estaciones, y lo vamos a seccionar en partes. Primero, desde la salida de Egipto hasta el cruce del Mar Rojo. Luego el Sinaí, donde recibimos la ley, y para eso habrá varias sesiones especiales. Después seguiremos por la parte oriental del Sinaí y por el gran desierto de la Araba, con sus muchas estaciones, hasta llegar frente a Jericó y al cruce del Jordán. Nos tomará bastante tiempo, pero es muy interesante lo que vamos a encontrar en el camino.
Si tienen lápiz y cuaderno, tomen nota. Y ojalá a algunos les interese tanto que busquen libros de historia para profundizar, porque esta historia es polémica incluso entre los propios judíos. Nosotros la analizamos desde afuera, revisando las distintas variantes, para quedarnos con la que responda mejor a lo que enseña la Escritura.
Dos teorías sobre la fecha
Hay una polémica que ya planteamos: la salida temprana y la salida tardía. La temprana habla del siglo XV antes de Cristo, durante la dinastía XVIII. La tardía, más reciente, la ubica hacia el tiempo de Ramsés, en las dinastías XIX y XX. Cada una tiene textos bíblicos y notas arqueológicas que la respaldan. Yo voy a privilegiar la salida temprana, porque me parece más cercana al texto bíblico y la que da mejores respuestas. Sigue siendo una teoría, pero les iré mostrando también lo que dicen quienes piensan distinto, para que saquen sus propias conclusiones.
Antes de entrar en materia, oramos al Señor pidiéndole inteligencia espiritual para discernir lo que la Escritura quiere decirnos.
El pasaje clave: Primera de Reyes 6:1
Este es el texto que más nos acerca a la fecha: «En el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto, en el cuarto año del reinado de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comenzó a edificar la casa de Jehová».
Muchos han intentado desdibujarlo para que no diga lo que parece decir. Quienes defienden la salida tardía sostienen que las cifras no calzan. Algunos suponen que los 480 años representan doce generaciones y que es casi una figura retórica. ¿Por qué lo plantean? Porque en Éxodo 1:11 se dice que los hebreos edificaron para el faraón las ciudades de almacenaje de Pitón y Ramesés. Se piensa que esa Ramsés corresponde a Ramsés II, de la dinastía XIX. Si es así, hay que acortar Primera de Reyes y ajustarlo a esa fecha.
A mi juicio eso es torcer el texto. Si tomamos Primera de Reyes tal como está y contamos 480 años hacia atrás desde el cuarto año de Salomón, no llegamos a Ramsés, sino a la dinastía XVIII, al tiempo del faraón Amenofis. Entre Amenofis y Ramsés hay muchos años de diferencia. Esto lo vamos a ir fundamentando por varias aristas, no solo una.
Los faraones de la dinastía XVIII
La dinastía XVIII comienza con Amosis I, el que expulsó a los hicsos. Hay una teoría que sostiene que los hicsos eran en realidad los hebreos, pero eso lo dejo planteado como teoría. Luego vienen Amenhotep I, Tutmosis I, Tutmosis II, Hatshepsut, Tutmosis III, Amenhotep II, y más adelante Amenhotep III, Akenatón, Nefertiti, Tutankamón y Horemheb, que da paso a la dinastía XIX.
Les voy a proponer un esquema que iremos fundamentando:
- Tutmosis I pudo ser el faraón del tiempo del nacimiento de Moisés, el de la orden de matar a los niños.
- Hatshepsut sería la princesa egipcia que sacó a Moisés de las aguas. Era hija de Tutmosis I y muy joven en esa época. Más tarde llegó a ser faraona, algo casi herético en Egipto, y por eso algunas esculturas la muestran con la barba postiza propia de un faraón. Fue la única faraona. Se casó con su medio hermano Tutmosis II, porque ambos eran hijos del mismo padre, de distintas esposas.
- Tutmosis III sería el faraón de la opresión, el de Éxodo 1, que oprimió a los hebreos con trabajos de esclavos y con duros tributos.
- Amenofis II sería el faraón del éxodo.
Ahora, no basta con poner nombres, porque cualquiera podría subrayar el nombre que quisiera. Necesitamos comprobar que este personaje cumple el perfil que la Biblia exige. Una advertencia sobre las fechas: los egiptólogos dan cifras distintas, con diferencias de hasta cincuenta años entre un autor y otro. Yo pongo aquí las que me parecen más probables, solo para tener un punto de referencia. Para Amenofis II, entre 1414 y 1388 a. C.
¿Por qué Amenofis II?
Primero, no era primogénito. Esto es fundamental. En la décima plaga murió todo primogénito de Egipto. Si Amenofis hubiera sido el hijo mayor de su antecesor, habría muerto esa noche y no podría ser el faraón del éxodo. Siendo un hijo menor, sí puede estar en el trono. Es un punto a favor.
Segundo, el testimonio de los historiadores egipcios. Manetón, sacerdote e historiador egipcio del siglo III a. C., tiene un mérito enorme: fue el único que ordenó la sucesión de los faraones y los dividió en dinastías. Hasta hoy los arqueólogos se apoyan en su registro. Antes de él aprender los nombres de los faraones era muy complicado. Es parecido a lo que ocurrió con la Biblia: no tenía capítulos ni versículos, y hoy sabemos citar los textos gracias a que alguien los seccionó para facilitar su lectura. Pues bien, otro sacerdote egipcio, Queremón, del siglo I d. C., identifica al faraón del éxodo con Amenofis. Quienes sostienen la salida tardía tendrán que explicar lo que dicen Manetón y Queremón. Estoy tratando de conseguir el texto exacto de donde surge esa afirmación, porque sería un hito importante.
Tercero, la estela de Semna. En ella un virrey advierte a este faraón que desconfíe de los extranjeros y de los magos. Los hebreos eran extranjeros, y recordamos la tensión entre el faraón y Moisés con su hermano, el sacerdote.
Cuarto, la momia. Se dice que la momia de Amenofis II estaba cubierta de tubérculos peculiares, como los que podrían corresponder a la plaga de las úlceras. Aclaro que todavía se discute si esa momia es realmente la suya. Y recuerden que, aunque la muerte de los primogénitos fue por ser primogénito, las plagas anteriores cayeron sobre todos.
Su tumba está en el Valle de los Reyes, y su momia, junto a la de otros monarcas, se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo, una de las maravillas del mundo en materia de museos.
El lugar donde vivían los hebreos
Los hebreos habitaban el delta del Nilo, en el Bajo Egipto. El Nilo, antes de llegar al Mediterráneo, se divide en muchos brazos, y toda esa zona se llama delta. Es una tierra rica en pantanos, apta para el sembrado y el pastoreo. Como ser pastor de ovejas era despreciable para un egipcio, arrinconaron a los hebreos allí, aunque terminó siendo la mejor tierra de todas. Ahí Dios los cubrió durante las plagas.
Un dato interesante: la dinastía XVIII unificó los tres reinos, Bajo, Medio y Alto Egipto, y por eso los faraones de esa época usan una corona que combina los tres diseños.
El delta se gobernaba en divisiones llamadas nomos, cuyas fronteras eran los propios brazos del río. Los hebreos estaban básicamente en la zona oriental, en los nomos ocho, dieciocho, diecinueve y veinte, aunque probablemente se extendían más.
Un detalle curioso: la Reina-Valera menciona solo dos ciudades en Éxodo 1:11, Pitón y Ramsés. Pero la versión de los Setenta, la antigua traducción griega, y una versión hebrea moderna que sigue la Septuaginta, la versión Kadosh, agregan una tercera: On, o Heliópolis, mucho más al sur, cerca de lo que hoy es El Cairo. Eso indica que el territorio hebreo era muy amplio. De esos tres lugares, y de otros de la zona, se reunieron los hebreos la noche de la cena pascual.
Las primeras estaciones: Ramsés, Sucot y Etam
El texto de Éxodo 12:37-51 nos da el relato central, y lo leímos juntos. Les pido que marquen algo en sus Biblias: la palabra Ramsés, con un numerito uno. De las cuarenta y tantas estaciones del viaje, esta es la primera que aparece, el punto de partida.
- Ramsés: el lugar donde se reunieron. Hay quienes la identifican con Avaris y con la región de Tanis, y con la tierra de Gosén o de Ramsés, entregada a la familia de José. Algunos sostienen que el éxodo ocurrió en tiempo de Ramsés porque la ciudad lleva su nombre, pero ya vimos que esa es la tesis de la salida tardía.
- Sucot: significa «enramadas» o «chozas», de donde viene la fiesta de los Tabernáculos. Fue el primer campamento después de salir de Ramsés. Se la identifica con la zona del Wadi Tumilat. Un wadi es un riachuelo que en sequía casi desaparece y en invierno se llena de agua.
- Etam: está en el confín del desierto, en la frontera de Egipto con el Sinaí, cerca de los grandes lagos, el Lago Timsah y el Lago Amargo, por donde hoy pasa el Canal de Suez. Desde ahí el camino continúa hacia el Mar Rojo, evitando la ruta costera del norte, por tierra de filisteos. Aún no se ha identificado con certeza. Hay otra teoría que la ubica en el golfo de Aqaba y pone el monte Sinaí en Arabia, pero esa no es la que frecuentamos.
Imaginen la escena: una multitud enorme que sale con todo lo que puede cargar, los rebaños, las vestimentas, las jarras con agua, la masa que no alcanzó a leudar. Algunos calculan unos tres días de marcha entre estación y estación. Salen sin saber cuánto durará el viaje, solo en orden y obediencia, rumbo a una tierra de promesa donde fluye leche y miel.
Lo que dice el texto de Éxodo 12:37-51
Subrayé algunos detalles:
Seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. Son los varones en edad de guerra, de unos dieciocho años hacia arriba. Si sumamos mujeres y niños, la multitud pudo ser de un millón y medio a dos millones de personas, según algunos cálculos.
Una gran multitud de toda clase de gentes. No salieron solo hebreos, sino muchos extranjeros, algunos sin circuncidar. Para participar de la Pascua debían circuncidarse y llevar la marca de todo israelita. Dios estaba formando un pueblo con una señal distintiva, apartado del pueblo egipcio, que los hebreos llamaban «los mizraim», es decir, un pueblo mundano.
Los 430 años. Ya vimos en una clase anterior que esos años cuentan desde la promesa dada a Abraham y confirmada sobre Isaac, no solo desde la llegada a Egipto. Cuando salen de Egipto, la promesa se cumple. Desde ahí Dios los trata como pueblo.
El verso 51: «ejércitos». A esta gran multitud Dios la llama «ejércitos de Jehová». Es verdad que no iban preparados para pelear. Es un grupo cohesionado bajo las órdenes de Dios por medio de Moisés. Y fíjense en otro detalle: en el verso 47, «toda la congregación de Israel». Esa palabra, en la Septuaginta, es ekklesía, iglesia. Hay una iglesia del Antiguo Testamento que sale de Egipto.
Una noche para guardar. Fue en el mes de Abib, luego llamado Nisán, el primer mes del calendario sagrado. Esa fecha quedó como el inicio de la celebración de la Pascua. La misma noche en que murieron los primogénitos de los egipcios, Dios sacó a Israel de Egipto.
Un viaje de dos semanas que duró cuarenta años
Este es un dato que me impresiona. Se estima que el viaje desde Egipto hasta el monte Sinaí, donde recibieron las tablas de la ley, no duró más de un par de semanas. Entonces, ¿por qué el viaje total duró cuarenta años? Algo ocurrió en el camino para que el plan del punto A al punto B se alterara. Cuando salen de Egipto no piensan en cuarenta años, sino en un tiempo corto. Por eso van con sandalias y ropa para unas semanas. Y, sin embargo, a lo largo de cuarenta años no les faltaron ni las sandalias ni la ropa. Es como si Dios dijera: ustedes atrasaron y alargaron el tiempo, pero yo estuve con ustedes para asistirlos. Los cuarenta años, en rigor, se cuentan a partir del monte Sinaí.
Lo que quiero que recordemos
Primero, que esta historia es polémica, y por eso conviene estudiarla con humildad y con las Escrituras abiertas. Cuando tomamos Primera de Reyes 6:1 tal como está, nos lleva a la dinastía XVIII y no a Ramsés. A eso se suman el testimonio de Manetón y de Queremón, la estela de Semna y el perfil de un faraón que no era primogénito.
Segundo, que Dios saca a su pueblo con orden, con una marca distintiva y con una promesa. Salen como ejército, como iglesia, obedeciendo. No saben todavía todo lo que les espera, pero Dios va con ellos.
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